Por: Diego D Sola.
Y a es momento de que la dirigencia derrotada el 7-O y el 16-D reconozca su subordinación política frente al adversario. La "estrategia democrática" en Venezuela, así como la "golpista", han sido sepultadas por la realidad. Si bien la idea de ocupar todos los espacios institucionales posibles en el remanente oxigeno democrático ha traído frutos cortoplacistas, en el fondo tal estrategia se ha ajustado al proyecto presidencial: la vía hacia la dictadura a través de las elecciones. Los llamados "claudicantes" no son quienes sintieron legítima reticencia en votar el 16-D y avalar un sistema fraudulento, sino los dirigentes que por mera táctica electoral renunciaron a la defensa de la libertad y la república. Hoy presenciamos una falta más grave al ver que la respuesta opositora ante un golpe de Estado es convocar a "asambleas populares" para discutir la situación política.
Y a es momento de que la dirigencia derrotada el 7-O y el 16-D reconozca su subordinación política frente al adversario. La "estrategia democrática" en Venezuela, así como la "golpista", han sido sepultadas por la realidad. Si bien la idea de ocupar todos los espacios institucionales posibles en el remanente oxigeno democrático ha traído frutos cortoplacistas, en el fondo tal estrategia se ha ajustado al proyecto presidencial: la vía hacia la dictadura a través de las elecciones. Los llamados "claudicantes" no son quienes sintieron legítima reticencia en votar el 16-D y avalar un sistema fraudulento, sino los dirigentes que por mera táctica electoral renunciaron a la defensa de la libertad y la república. Hoy presenciamos una falta más grave al ver que la respuesta opositora ante un golpe de Estado es convocar a "asambleas populares" para discutir la situación política.
